Yo creo que desde que tenía unos 7 años quise ser dos cosas en la vida: Profesor y actor…

Giancarlo Portillo

Yo creo que desde que tenía unos 7 años quise ser dos cosas en la vida: Profesor y actor. Cuando tenía los años mencionados me regalaron una gallina de la finca que teníamos en Baranoa, Atlántico. No sé a qué se debió que me regalaran tan extraño espécimen, quizás porque mi casa era considerada el zoológico del vecindario. Pues aunque parezca mentira, por ahí desfilaron peces, ratones de laboratorio, un mico, un loro, un oso perezoso, la gallina a la que llamé “Piti”, una boa a la que llamé “Oskar”, el gato de mi hermano que llamamos cariñosamente “Pasho”, por supuesto un perro y aunque no lo crean un tigrillo. A mi “Piti” le intenté enseñar a leer pero solo soltaba un “A” cuando le apretaba el estómago. Ahí supe que quería ser profesor.

Luego, cuando era un poco mayor me ofrecieron un papel en una obra en el colegio Sagrado Corazón de Jesús de Barranquilla, donde estudié mi primaria. Era una obra de “Hansel y Gretel” de los inolvidables cuentos de los hermanos Grimm, me pusieron a escoger qué papel quería desempeñar, tenía 8 años de edad y aún así me interesé por el papel que podría ser el más complicado”¦ El de la “bruja”, pues tendría que tener un matiz de voz y además tendría que interpretar una anciana. Lo escogí y lo interpreté. Recuerdo que mi mayor satisfacción fue cuando dije la frase “Vengan niños, los invito a comer” los padres de familia y los compañeros del colegio se colocaron de pie y empezaron a aplaudir y a reír. Yo miré atónito el mar de aplausos y se me puso la piel de gallina. En ese momento supe que iba a ser actor. Que mi misión iba a ser esa”¦ ser actor.

Cuando apenas tenía unos 11 años de edad, una tía política me propuso entrar a su programa infantil que se desarrollaba en el canal regional “Tele caribe”. Mi trabajo era ser presentador del programa, al que ella llamó “Que vivan los niños”. Lo acepté y apenas entré al programa mi primer reto fue presentar a una niña talento que cantaba muy bien, la cual respondía al nombre de “Isabel”. La niña me pareció muy chévere y pues tenía contacto con ella constantemente en la iglesia en donde iba a tomar la misa. Más adelante, la niña se volvió algo famosa en la ciudad y asistí a su primer concierto, éramos unas 40 personas en el parque Washington de mi ciudad. Yo, en primera fila, admiraba a la autora de aquella canción llamada “Magia”. Esa niña se hizo amiga de mi hermano mayor, Eduardo. Pero bajo otro nombre que desconocía, Shakira. Ahora ustedes conocerán más la historia que yo mismo. Al pasar de los años estudiaba en la escuela de teatro de Bellas Artes de Barranquilla y participaba en cuanto dramatizado se presentara en el colegio. Varias obras fueron interpretadas por mí, con la fortuna de tener siempre los papeles principales. Incluso participé en un seminario de nueva era donde me tocaba interpretar varios papeles en los sketches que exigía el seminario. En el colegio, “Bodas de sangre” de Federico García Lorca, fue uno de los que más me gustó, a pesar de que culminara con mi muerte. Tenía unos 16 años.

Tiempo después conocí en una fiesta familiar a una prima lejana, la cual consideré, mi alma gemela. Se llama Emily De Castro. Ella era una aficionada, de tiempo completo, de un músico bailarín muy famoso, a quién yo admiraba desde hacía mucho tiempo, llamado Michael Joseph Jackson Scurse. Creamos el grupo de fans de Michael en Barranquilla y tuvimos alrededor de 30 adeptos. Hacíamos shows especiales casi todo el tiempo. El fanatismo y la práctica nos hicieron buenos bailarines.

Pero de pronto, mi vida cambió. Tuve un encuentro con Dios y eso hizo que reflexionara. Debido a que ya había perdido mi propia identidad. Ya no era yo, era simplemente un juguete manejado por un famoso que ni siquiera me conocía. Así empecé a formar parte de una iglesia cristiana, donde tomé varios cursos profesionales. Les llamo profesionales, porque a pesar que de hecho lo son, no he visto una mejor escuela de talentos que esa. Aprendí cosas como pantomima dramática profesional, danza hebrea y luego hice un taller de clown en la ciudad de Miami donde la iglesia tenía sede.

Estuve en varios montajes fantásticos en los que me tocaba representar papeles principales. Ahí me encontré una vez más con que mi vocación era está, la de ser artista. Hice papeles de bailarín de música tejana; un personaje que marcó la historia en la iglesia. Era para una obra infantil llamada “Salty y sus amigos”, yo representaba a un ser llamado la “Rata arriesgada” que era más bien como la representación satánica de la obra. Fue gratificante ver que la gente admirara el éxito del personaje. Luego me desvinculé un poco de la iglesia y empecé a dedicarme más a mis estudios universitarios. Con el tiempo pertenecí al coro de otra iglesia y estudié técnica vocal, en la misma, con una maestra de Bellas Artes, Astrid de Barake.

En el año 2004 hubo una publicidad en el periódico local “El Heraldo” que me llamó la atención. “Taller de actuación para radio, cine y Televisión” y pertenecía a la academia de Ronald Ayazo. Dicho sea de paso ya había escuchado hablar de esa academia muchos años atrás y quise ingresar. Lo hice, estudié los dos talleres de Ronald con las mejores calificaciones. Entonces, tomé la decisión que ha marcado mi carrera artística para siempre.

En el mes de abril de 2005 arribé a la capital de la república. Al cabo de tres días de estar en la ciudad fui invitado por Randy Ayazo, el hijo menor de Ronald, a una grabación que tenía para el canal RCN. Ese fue mi primer contacto con la televisión nacional. Al pasar el tiempo, conocí varias personas que me llevaron a tener participaciones en varias producciones de Caracol y RCN. “El último grito”, “Casados con hijos”, “Vuelo 1503″, “El baile de la vida”, “Por amor a Gloria”, “Sin tetas no hay paraíso”, “Marido a sueldo”, “Así es la vida”. En fin, tuve los contactos necesarios con la televisión. En “Vuelo 1503″ conocí a Humberto Rivera Botero, el jefe casting de Caracol, al que le pedí me admitiera en su selecto grupo de estudiantes del taller que aún dicta en Chapinero. También estuve becado en estudios con Pedro Poveda en la Fundación Universitaria San Martín.

He participado también en el montaje de la opera rock “Margarita y Fausto” basada en la leyenda de Fausto de Goethe, con el personaje de “El presentador”. Creación de Felipe Szarruk, un gran músico al cual considero una de las personas más influyentes e importantes en mi vida.

Actualmente, estoy en el montaje de “El monte calvo” de Jairo Aníbal Niño, con la dirección de Ricardo Leguizamo y estamos preparándonos para hacer la 3ra temporada de “Margarita y Fausto”, que esperamos sea una de las presentaciones más galardonadas del año siguiente. Debido al conocimiento que he adquirido durante todos estos años, empecé con la labor de formar mi propia agencia de representaciones de actores, actrices y modelos. He dictado varios talleres de formación actoral y actualmente pertenezco a los docentes que dictamos clase en la escuela de formación actoral INART en Chapinero, bajo la dirección de Felipe Szarruk. También estoy en el proyecto de dirigir una unidad de la próxima película de Miguel Urrutia.

Por:  Giancarlo Portillo

Corrección de Texto:  Elizabeth Santander

Fotografias:  Book Personal Giancarlo Portillo

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